Nora LisColumna de Nora Lis Cavuoto

Las empresas, y especialmente las PYMES (pequeñas y medianas empresas), son decisivas para el desarrollo local. Ellas estimulan una región, le dan una densidad, una estructura, una dinámica en base a su capacidad para crear empleo, innovar, diversificar y modernizar la economía local y adaptarse de forma flexible y creativa a los cambios. Sin la iniciativa y la inversión privada, el sector público difícilmente puede convertirse en motor de nuevos proyectos porque la puesta en marcha de los programas de desarrollo económico para un sector o área concretos sólo en parte puede ser realizada por la administración pública. Algunos aspectos de estos programas deben frecuentemente ser ejecutados por las fuerzas del mercado o por acuerdos de inversión de participación pública y privada. De todas formas, el objetivo principal debe ser estimular nuevos modelos de inversión privada, no el que la inversión pública sustituya a la privada.

 

Las empresas siempre se asientan en un medio local, por lo tanto, no pueden estar completamente ajenas a sus entornos, ni aún cuando lo quisieran. Antes las empresas no se interesaban explícitamente por la creación de puestos de trabajo, ya que su único interés estaba en el lucro. Ante fenómenos de desempleo e inseguridad como los que se viven, en mayor o menor grado, estos problemas se han convertido en preocupaciones generales, comprendiendo así también a las empresas. No se trata ya de un asunto público sino de uno compartido por el que hay que trabajar cohesionadamente.

 

También las empresas ahora comprenden que las decisiones de las administraciones locales les impactan de uno u otro modo y por lo tanto deben participar en tales decisiones. Las empresas no actúan en el vacío, necesitan de un entorno que garantice y viabilice sus decisiones de inversión, de crecimiento. En este sentido el aporte de tales actores en la definición de temas de capacitación así como la participación en la definición de políticas de emprendedurismo que fomenten por ejemplo la creación de proveedores locales, son algunas de las acciones que conjuntamente podrían realizar empresas con otros actores locales. La cohesión del tejido social se puede consolidar más aún con un tejido económico de múltiples interrelaciones y beneficios para la localidad como espacio de despegue de empresas locales hacia un espacio mayor.