Al cumplirse cuatro años de esta innovadora experiencia de gestión de desarrollo productivo, el directorio nacional de Chile Emprende decidió realizar una evaluación externa de los procesos desencadenados en los territorios que participaban con el programa en ese entonces.

El objetivo de este estudio, para cuya realización se contó con la valiosa colaboración de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, fue analizar las dinámicas territoriales en curso, con el fin de apreciar en qué medida los procesos impulsados se orientaban hacia el logro de los resultados perseguidos, y rescatar los aprendizajes de modo de aprovecharlos para la formulación de políticas públicas en esta materia.

Como se describe en esta sistematización evaluativa realizada por la Universidad Academia Humanismo Cristiano, la estrategia impulsada en el marco de Chile Emprende, apuntó a desarrollar capacidades en los territorios y sus actores, transformando el proceso de detección y materialización de oportunidades en un ejercicio democrático, protagonizado por los directivos regionales de Fosis, Sercotec, Indap y Sence, empresarios de pequeña escala y representantes municipales.

A este respecto quisiera destacar algunos aspectos que se desprenden del excelente trabajo realizado por el equipo consultor que, a mi juicio, son de gran trascendencia.

Esta nueva modalidad de trabajo implicó un cambio en la cultura institucional de los organismos públicos. Se los convocó a compartir decisiones sobre su gestión y presupuestos, para que la acción articulada del Estado diera efectiva viabilidad a las oportunidades que a los empresarios les interesaba desarrollar. Esto significó que se decidiera participativamente cómo invertir los recursos públicos.

También promovió en cada territorio participante la constitución de coaliciones público privadas amplias para el desarrollo económico social. Sus integrantes definieron el proyecto de futuro que hoy están realizando. En estas mesas de concertación, se establecieron acuerdos concretos y viables entre los agentes públicos y los empresarios para el desarrollo de oportunidades para las MIPE.

Y, al mismo tiempo, tendió a concentrar la acción del Estado en la construcción de entornos territoriales competitivos para posibilitar la generación y aprovechamiento de oportunidades, reivindicando el rol de lo público en la creación de condiciones de competitividad, conexión con mercados y acceso a los centros del conocimiento.

A fines de 2004, esta iniciativa fue institucionalizada mediante un Decreto Presidencial que recogió sus objetivos y orientaciones metodológicas, incorporó nuevos y relevantes actores públicos y amplió su cobertura a todo el país. Se convirtió así en una política pública durante el Gobierno del Presidente Lagos.

Esta evolución se explica en gran medida por los resultados exhibidos en los territorios que participaron de la primera etapa 2001-2004, que son justamente los que analiza el estudio que aquí se publica.

Hoy, Chile Emprende representa una acción de gobierno que busca la incorporación de las pequeñas empresas y trabajadores independientes a las dinámicas exitosas del país, para avanzar así en la superación de las desigualdades de ingreso, para ampliar la participación y abrir nuevas oportunidades a los emprendedores de todas las regiones de Chile.

Patricio Fernández Seyler

Presidente directorio nacional

Chile Emprende

http://redsurconsultores.cl/documentos/red/SISTEMATIZACION%20EVALUATIVA%20B%20(TEXTO).pdf